Micromecenazgo verde

Hace poco menos de dos semanas, el museo Louvre consiguió financiar la adquisición de El libro de Horas de Francisco I a través del crowdfunding. El libro es la única encuadernación conocida hasta el momento del reinado de Francisco I en el siglo XVI, tasada en 9 millones de libras esterlinas. La campaña consiguió 8.500 donantes que contribuyeron con 1,4 millones de euros, 400.00 euros más de lo previsto.


Esta es la octava ocasión en la que el museo parisino decide optar por el micromecenazgo para comprar obras de arte. Y es que esta forma de financiación colectiva, que se inició en el Renacimiento con un grupo de personas que decidieron apoyar el desarrollo del arte y la cultura de forma altruista, ha vuelto para quedarse.

¿Cómo funciona el crowdfunding?

El micromecenazgo es un sistema de financiación que ha crecido exponencialmente en los últimos años en España. Según el informe anual realizado por la Universidad Complutense y UniversoCrowdfunding, el crowdfunding recaudó 113 millones de euros en España 2016, un 116% más que en 2015. Estas cifras demuestran que poco a poco se va consolidando como alternativa o, vía complementaria, a la inversión y financiación convencional.


En función de la aportación que se haga y la recompensa consecuente, existen distintas formas de micromecenazgo. Las más comunes son: micromecenazgo de préstamo, en la que se financia un proyecto a cambio de un tipo de interés (crowdlending); micromecenazgo de inversión, en el que los mecenas se transforman en inversores con determinados beneficios, acciones o participaciones en función de la aportación; micromecenazgo de recompensas, en el que los que deciden aportar al proyecto reciben algo tangible; y, finalmente, micromecenazgo de donación, cuando el mecenas aporta sin recibir nada a cambio.

Lateuaterra y el micromecenazgo verde

A día de hoy, han surgido distintas plataformas especializadas por temáticas, como arte, música, educación, solidaridad o, ahora, medio ambiente. De entre todas ellas, lateuaterra.com es un vivo ejemplo de plataformas de crowdfunding tradicionales de donativos y recompensas, pero con un añadido: está dedicada exclusivamente a proyectos verdes.


En lateuaterra, los promotores de los distintos proyectos envían sus ideas con una descripción y un presupuesto para llevarla a cabo. Un comité técnico valora que el proyecto sea realmente beneficioso para el medio ambiente, cumpla la normativa y no produzca huella de carbono. El promotor tiene 39 días para dar a conocer su propuesta y alcanzar el objetivo de financiación fijado para poder desarrollarla. Durante este tiempo, cualquier persona podrá aportar una cuantía al proyecto, por la que recibe una pequeña recompensa. La suma de las aportaciones individuales hace posible que las iniciativas salgan adelante.

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